Un trimestre difícil para el rey de las criptos
El primer trimestre de 2026 quedará en los registros — y no por las razones correctas. Por primera vez en seis años, el hashrate de Bitcoin, ese indicador que mide la potencia de cálculo desplegada para asegurar la red, registró una caída durante todo un trimestre. La última vez que ocurrió algo así, el mundo no conocía ni los NFT ni las monedas meme con perros. La época era más simple.
Detrás de esta tendencia hay una explicación de fondo: los mineros se están migrando masivamente hacia la inteligencia artificial. Los centros de datos capaces de hacer funcionar GPUs a máximo rendimiento resultan igual de útiles para entrenar modelos de lenguaje que para minar BTC — y aparentemente más rentables en el contexto actual. El bitcoin pierde así soldados en favor de ChatGPT y sus primos.
Irán entra en la ecuación
Como si la dinámica interna no fuera suficiente, los mercados tuvieron que lidiar con un invitado sorpresa este fin de semana: el espectro de un conflicto armado con Irán. Las informaciones sobre una posible operación terrestre estadounidense provocaron una caída del bitcoin, antes de que las declaraciones de Donald Trump mencionando “conversaciones serias con el nuevo régimen” le devolvieran algo de color a las cotizaciones.
Los analistas siguen siendo cautelosos. La convicción de los compradores sigue siendo frágil, especialmente con la llegada de importantes publicaciones económicas estadounidenses. El bitcoin terminó el mes prácticamente donde lo comenzó — un desempeño engañoso que oculta una volatilidad considerable. A esto se suma salidas netas en los ETF de bitcoin al contado, señal de que los inversores institucionales tampoco se apresuran a comprar.
En el frente macroeconómico, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a cinco años aumentaron aproximadamente 4%, lo que pesa mecánicamente sobre activos riesgosos como el bitcoin. Cuando el dinero “sin riesgo” rinde más, el apetito por la especulación disminuye.
Casi la mitad del BTC en territorio negativo
Una de las estadísticas más impactantes de finales de mes es esta: casi la mitad de todos los bitcoins en circulación se encontraría actualmente por debajo de su precio de compra. En otras palabras, millones de poseedores están técnicamente “en rojo”. Peor aún, inversores de largo plazo — aquellos que se consideran normalmente las manos más firmes del mercado — han comenzado a vender con pérdidas.
Este tipo de comportamiento a menudo se interpreta como una señal de capitulación, es decir, el momento en que incluso los más convencidos tiran la toalla. Algunos modelos de análisis on-chain sugieren que el bitcoin podría alcanzar un piso entre 40,000 y 50,000 dólares antes de recuperar un impulso alcista sostenible. Otros estiman que el rebote a 67,000 dólares observado recientemente no es suficiente para invalidar la tendencia bajista actual.
Las empresas cripto-nativas tocan su propia sinfonía
Mientras tanto, en el mundo de las empresas que acumulan criptos en su balance, el espectáculo continúa. American Bitcoin — empresa vinculada a la familia Trump — superó la marca de 7,000 BTC en tenencia, un hito simbólico. Menos simbólico: el precio de su acción continuó deslizándose hacia penny stocks, esos títulos que cotizan por debajo del dólar. La paradoja es sabrosa: cuantos más bitcoins acumula la empresa, más valor pierde su acción en bolsa. Sin embargo, la métrica “satoshis por acción” más que se duplicó desde la salida a bolsa. Las finanzas, ciertamente, no carecen de ironía.
En cuanto a ethereum, BitMine — firma cofundada por el analista Tom Lee — continuó ampliando sus reservas en ETH, posicionándose como uno de los mayores tenedores institucionales de la segunda criptomoneda del mercado. Strategy, por su lado, hizo una pausa en sus compras semanales de bitcoin. Incluso los acumuladores más ardientes a veces necesitan respirar.
Finalmente, en Corea del Sur, el operador de la plataforma Upbit publicó resultados anuales a la baja: sus ingresos cayeron 10% para situarse en poco más de mil millones de dólares en 2025, reflejo de una desaceleración global en los volúmenes de trading cripto.
Perspectiva
El cuadro general de este primer trimestre de 2026 es el de un mercado en busca de dirección, balanceado entre presiones macroeconómicas, tensiones geopolíticas y reposicionamiento estructural de los actores del sector. La migración de mineros hacia la IA no es solo una anécdota: refleja una evolución profunda de la industria, donde el bitcoin ya no es el único eldorado tecnológico.
La pregunta del “fondo” sigue abierta. Los modelos divergen, las señales son contradictorias, y la actualidad internacional puede en cualquier momento cambiar las reglas. Lo que sabemos con certeza es que los mercados atraviesan una fase de digestión — y que la paciencia, en este universo, sigue siendo probablemente el recurso más escaso.


